Dia 1. Cristo: el Verbo eterno

Pasaje : Juan 1:1-3
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Meditacion
Juan 1:1-3 nos lleva hasta antes del comienzo de la creación para mostrarnos quién es realmente Jesucristo. Juan declara: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Cristo no comenzó a existir cuando nació en Belén; Él ya era. Antes de que existiera el tiempo, antes de que fueran creados los cielos y la tierra, el Hijo estaba con el Padre y era Dios. Jesús no es simplemente un gran maestro, un profeta o un hombre extraordinario; Él es el Verbo eterno, Dios hecho hombre, aquel por medio de quien Dios se ha dado a conocer. Contemplar a Cristo comienza reconociendo su eternidad, su divinidad y su gloria.
Juan continúa diciendo: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Todo cuanto existe fue creado por medio de Cristo. El universo, la vida, los cielos, la tierra y cada criatura encuentran su origen en Él. Esto significa que Jesús no pertenece al orden de las cosas creadas; Él es el Creador de todas ellas. El mismo Cristo que caminó por las calles de Galilea es el Señor eterno por medio del cual todas las cosas llegaron a existir. Por eso, nuestra fe no descansa en un personaje del pasado, sino en el Hijo eterno de Dios, soberano sobre toda la creación y digno de toda adoración, obediencia y gloria.
Y aquí está la grandeza del evangelio: el Creador entró en su propia creación para salvar pecadores. Aquel que estaba en el principio con Dios vino a nosotros; aquel por quien fueron hechas todas las cosas se humilló para llevar sobre sí el pecado de su pueblo. Juan 1 no comienza presentándonos primero nuestras necesidades, sino presentándonos a Cristo en toda su gloria. Cuando entendemos quién es Jesús, entendemos también la grandeza de su obra. El Cristo eterno es nuestro Salvador; el Creador es quien vino a redimir; y el Verbo que estaba con Dios es quien revela perfectamente al Padre. Cristo es el principio, el centro y la meta de nuestra fe: todo es de Él, por Él y para Él.
En oración:
Pidele al Señor que puedas ver la grandeza de Cristo



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