El Evangelio: Donde Comienza el Verdadero Discipulado

Lección 1: ¿Qué es el evangelio?
Texto central
1 Corintios 15:1-4 — RVR1960
“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”.
1. ¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA EVANGELIO?
La palabra evangelio significa literalmente “buenas noticias”.
Pero debemos preguntar:
¿Buenas noticias acerca de qué?
El evangelio no es simplemente:
“Dios te ama”.
“Dios tiene un plan maravilloso para tu vida”.
“Puedes alcanzar tus sueños”.
“Dios quiere que seas feliz”.
“Ven a Cristo y todos tus problemas desaparecerán”.
Aunque algunas de estas afirmaciones puedan contener elementos verdaderos, ninguna de ellas constituye por sí misma el evangelio bíblico.
El evangelio anuncia lo que Dios ha hecho en Jesucristo para salvar pecadores.
Por eso Pablo dice:
“Cristo murió por nuestros pecados... y que resucitó al tercer día”.
El evangelio no comienza preguntando:
“¿Qué quieres que Dios haga por ti?”
Comienza anunciando:
“Esto es lo que Dios ha hecho en Cristo”.
2. EL EVANGELIO COMIENZA CON DIOS

Para comprender el evangelio tenemos que comenzar con Dios.
Dios es el Creador, el Señor y el Juez de todas sus criaturas.
Génesis 1:1:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.
Dios no existe para nosotros.
Nosotros existimos para Él.
Esto cambia completamente nuestra comprensión del evangelio.
El problema fundamental del hombre no es que le falte autoestima, dinero, éxito, oportunidades o motivación.
El problema fundamental es que el hombre está separado de Dios a causa de su pecado.
Por eso el evangelio no puede entenderse correctamente sin comprender primero quién es Dios.
3. EL PROBLEMA DEL HOMBRE: EL PECADO
Pablo dice:
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”.
Romanos 3:23
El pecado no es simplemente cometer errores.
El pecado es rebelión contra Dios.
Es vivir de espaldas al Creador.
Es querer gobernar nuestra propia vida.
El hombre pecador puede decir:
“Yo quiero hacer lo que yo quiero, vivir como yo quiero y decidir por mí mismo qué está bien y qué está mal”.
Eso es precisamente el problema del pecado.
La Biblia enseña que todos somos pecadores
No solamente algunas personas.
No solamente los criminales.
No solamente los inmorales.
Todos hemos pecado.
Romanos 3:10 dice:
“No hay justo, ni aun uno”.
Y Romanos 3:12:
“No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.
Por eso el evangelio es necesario.
4. EL PECADO NOS COLOCA BAJO JUICIO
Aquí encontramos una parte del evangelio que muchas veces se omite.
Dios es amor, pero Dios también es santo y justo.
Un Dios perfectamente justo no puede simplemente ignorar el pecado.
Hebreos 9:27:
“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.
El hombre necesita ser reconciliado con Dios porque está bajo condenación.
Jesús dijo:
“El que no cree, ya ha sido condenado”.
Juan 3:18
Esto significa que el evangelio no es una oferta para mejorar una vida que ya está bien.
El evangelio es la noticia de salvación para personas que necesitan ser rescatadas.
5. LA BUENA NOTICIA: DIOS ENVIÓ A SU HIJO

Aquí comienza a brillar la gloria del evangelio.
Dios no dejó al pecador sin esperanza.
Dios envió a su Hijo.
Juan 3:16 dice:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito...”
Jesucristo vino al mundo para salvar pecadores.
Pablo lo expresa de manera extraordinaria:
“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”.
1 Timoteo 1:15
Observemos el propósito:
Cristo vino para salvar.
No vino simplemente para enseñar.
No vino solamente para ser un ejemplo moral.
No vino únicamente para hacer milagros.
Vino a salvar pecadores.
6. ¿DE QUÉ NOS SALVA CRISTO?
Cristo nos salva:
de la culpa del pecado;
de la condenación;
de la ira justa de Dios;
de la esclavitud del pecado;
de la separación de Dios;
y finalmente de la presencia del pecado.
Pero debemos preguntarnos:
¿Cómo puede Dios perdonar justamente al pecador?
Aquí encontramos el corazón del evangelio.
7. LA CRUZ ES EL CENTRO DEL EVANGELIO
Pablo dice:
“Cristo murió por nuestros pecados”.
1 Corintios 15:3
Jesús no murió accidentalmente.
La cruz formaba parte del propósito redentor de Dios.
Cristo murió por nuestros pecados.
Isaías 53:5 dice:
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”.
Cristo tomó sobre sí el castigo que nosotros merecíamos.
2 Corintios 5:21:
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.
Aquí encontramos la gloriosa verdad de la sustitución.
Cristo ocupa el lugar del pecador.
Él es el justo que muere por injustos.
1 Pedro 3:18:
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios”.
Esa es la gloria del evangelio:
Cristo tomó nuestro lugar para llevarnos a Dios.
8. CRISTO RESUCITÓ
El evangelio no termina en la cruz.
Pablo dice:
“Y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”.
1 Corintios 15:4
La resurrección demuestra que Cristo venció la muerte.
La resurrección confirma que su sacrificio fue aceptado.
Cristo no permanece en una tumba.
Está vivo.
Por eso nuestra esperanza no está en un Cristo muerto, sino en un Salvador resucitado.
Romanos 4:25 dice:
“El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”.
9. EL EVANGELIO EXIGE UNA RESPUESTA
El evangelio debe ser anunciado, pero también debe ser recibido.
¿Cuál es la respuesta bíblica?
Arrepentimiento y fe.
Jesús comenzó su ministerio proclamando:
“Arrepentíos, y creed en el evangelio”.
Marcos 1:15
El arrepentimiento significa abandonar el pecado y volvernos a Dios.
La fe significa confiar en Jesucristo y descansar en Él para nuestra salvación.
No confiamos:
en nuestras obras;
en nuestra religión;
en nuestro bautismo;
en nuestra moralidad;
en nuestra iglesia;
en nuestros méritos.
Confiamos en Cristo.
10. EL EVANGELIO NO ES SALVACIÓN POR OBRAS

Efesios 2:8-9 dice:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
La salvación es por gracia.
Eso significa que el pecador no puede presentarse delante de Dios diciendo:
“Señor, mira todo lo bueno que hice”.
La única esperanza del pecador es decir:
“Señor, ten misericordia de mí, pecador, y salva por gracia mediante Jesucristo”.
11. ¿QUÉ NO ES EL EVANGELIO?
Es importante que el nuevo creyente aprenda a identificar falsas versiones del evangelio.
El evangelio no es prosperidad
No promete:
“Si vienes a Cristo tendrás dinero, salud y éxito”.
Cristo llama a sus discípulos a tomar su cruz.
El evangelio no es autoayuda
Cristo no vino simplemente para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos.
Vino a rescatarnos del pecado y reconciliarnos con Dios.
El evangelio no es moralismo
El cristianismo no consiste simplemente en:
“Pórtate bien”.
Un pecador necesita algo mucho más profundo:
necesita un nuevo corazón y reconciliación con Dios.
El evangelio no es solamente una oración
Una oración no salva por repetir determinadas palabras.
La salvación es obra de Dios y se recibe mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo.
12. ¿CÓMO SABER SI HE ENTENDIDO EL EVANGELIO?
El discípulo debería poder responder estas seis preguntas:
1. ¿Quién es Dios? Dios es santo, justo, bueno y Creador de todas las cosas.
2. ¿Cuál es nuestro problema? Somos pecadores y estamos bajo el justo juicio de Dios.
3. ¿Quién es Jesucristo? El Hijo eterno de Dios que vino al mundo como verdadero hombre para salvar pecadores.
4. ¿Qué hizo Cristo? Vivió en perfecta obediencia, murió por nuestros pecados y resucitó.
5. ¿Cómo somos salvados? Por gracia, mediante la fe en Cristo, no por nuestras obras.
6. ¿Cómo debemos responder? Con arrepentimiento y fe.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
1 Corintios 15:3-4 — RVR1960
“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”.




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