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“¡DIOS ES GRANDE!”: El impactante testimonio de Liliana Pérez tras sobrevivir al Terremoto en Colombia.

Fueron minutos dificiles los que afrontaron como Familia, dice Liliana Jerez.
Fueron minutos dificiles los que afrontaron como Familia, dice Liliana Jerez.

Los testimonios de quienes lograron sobrevivir al terremoto en Colombia continúan llegando. Entre ellos está el de Liliana Pérez Ocampo, quien relató los dramáticos momentos que vivió durante el fuerte movimiento telúrico y agradeció a Dios por haber conservado su vida.


¡Dios es grande!”, expresó Liliana Pérez al contar su experiencia después del terremoto que sacudió diferentes regiones de Colombia. Sus palabras se suman a los numerosos testimonios de sobrevivientes que, después de vivir momentos de angustia y temor, hoy cuentan cómo lograron salir con vida.

El testimonio de Liliana refleja el sentimiento de muchas personas que, en cuestión de segundos, vieron cómo la tranquilidad se transformaba en miedo. El movimiento de la tierra provocó daños en viviendas y edificaciones, mientras miles de colombianos buscaban ponerse a salvo.


“Pensé que todo se iba a caer”

Durante el terremoto, muchas personas tuvieron que enfrentar momentos de desesperación al escuchar cómo se movían las estructuras, caían objetos y las paredes comenzaban a presentar afectaciones.

Liliana relató parte de esos momentos y mostró las consecuencias que dejó el movimiento telúrico. Sin embargo, en medio de la angustia, su testimonio terminó convirtiéndose también en un mensaje de gratitud:

“¡Dios es grande!”

Para ella, sobrevivir no es simplemente una noticia más. Es una experiencia que la llevó a reconocer el valor de la vida y a agradecer por haber podido salir con vida de una situación que pudo terminar de manera diferente.

Continúan los testimonios de los sobrevivientes

Mientras los organismos de emergencia continúan atendiendo a las personas afectadas, siguen apareciendo historias de colombianos que sobrevivieron al terremoto.

Algunos fueron rescatados de lugares afectados; otros lograron salir por sus propios medios y hoy cuentan lo que experimentaron durante esos minutos de terror.

Cada testimonio tiene una historia diferente, pero muchos coinciden en algo: el terremoto cambió su manera de valorar la vida.

Familias que perdieron viviendas, personas que resultaron heridas y comunidades enteras que enfrentan daños materiales tienen ahora el desafío de comenzar nuevamente.


Más allá de los daños materiales

Los terremotos dejan mucho más que edificios afectados. También dejan preguntas, temor e incertidumbre.

Para quienes sobrevivieron, la experiencia puede convertirse en un antes y un después.

La historia de Liliana Pérez es precisamente uno de esos testimonios que llaman la atención no solamente por haber sobrevivido, sino por la manera en que interpreta lo sucedido.

Su expresión, “¡Dios es grande!”, representa para ella una declaración de gratitud en medio de una experiencia traumática.

Desde una perspectiva cristiana, estos acontecimientos también nos recuerdan la fragilidad de la vida. La Biblia enseña que nuestra existencia está en las manos de Dios y que el ser humano no controla lo que ocurrirá mañana.

“No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.”— Proverbios 27:1, RVR1960.

El terremoto ha dejado dolor y pérdidas, pero también historias de supervivencia, solidaridad y esperanza.

Y mientras continúan llegando testimonios de quienes lograron sobrevivir, también permanece un llamado a orar por las familias afectadas, por los heridos, por quienes perdieron sus hogares y por los equipos de rescate que continúan trabajando.

🙏 Una historia que nos invita a reflexionar

La historia de Liliana Pérez puede ser vista como una historia de supervivencia, pero también como una oportunidad para recordar algo fundamental: la vida es frágil y cada día es un regalo.

En medio de una tragedia, su frase sigue resonando:

“¡Dios es grande!”

Y para millones de personas que atraviesan momentos de dolor, la esperanza cristiana apunta finalmente a Cristo, quien ofrece consuelo al que sufre y esperanza aun en medio de las circunstancias más difíciles.

Oremos por Colombia. Oremos por los sobrevivientes. Oremos por las familias que hoy lloran. Y pidamos a Dios fortaleza para quienes deben comenzar nuevamente.



 
 
 

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