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El apologista William Lane Craig recibe duras críticas por cuestionar el Credo de Nicea: ¿una desviación de la fe histórica?

William Lane Craig es uno de los apologistas cristianos más influyentes de las últimas décadas. Filósofo, teólogo y profesor emérito de la Talbot School of Theology
William Lane Craig es uno de los apologistas cristianos más influyentes de las últimas décadas. Filósofo, teólogo y profesor emérito de la Talbot School of Theology

¿Quién es William Lane Craig?

William Lane Craig es uno de los apologistas cristianos más influyentes de las últimas décadas. Filósofo, teólogo y profesor emérito de la Talbot School of Theology, es ampliamente conocido por defender intelectualmente la existencia de Dios, la resurrección de Cristo y el argumento cosmológico Kalam.

Sus debates con ateos como Christopher Hitchens, Sam Harris y otros lo convirtieron en una figura muy respetada dentro del evangelicalismo. Sin embargo, precisamente por su enorme influencia, sus recientes declaraciones han generado preocupación entre numerosos pastores y teólogos.



¿Qué fue lo que dijo?

La controversia surgió cuando Craig declaró que no puede afirmar la doctrina de la generación eterna del Hijo tal como aparece en el Credo de Nicea. Aunque insiste en que cree plenamente en la Trinidad y en la deidad de Cristo, sostiene que esa enseñanza no está claramente fundamentada en el Nuevo Testamento y, por ello, rehúsa confesarla como doctrina bíblica.



En otras palabras, Craig no niega que el Hijo sea eterno ni que sea Dios verdadero, pero rechaza la formulación histórica que afirma que el Hijo es "engendrado eternamente del Padre", una expresión que la Iglesia ha confesado durante más de diecisiete siglos.


¿Qué enseña realmente el Credo de Nicea?

El Concilio de Nicea (325 d.C.), ampliado en Constantinopla (381 d.C.), respondió a la herejía de Arrio, quien enseñaba que el Hijo había sido creado y, por tanto, no era plenamente Dios.

La respuesta de la Iglesia quedó resumida en una de las declaraciones más importantes de la historia cristiana:

"Creemos en un solo Señor Jesucristo… engendrado del Padre antes de todos los siglos; Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma sustancia que el Padre."

La expresión "engendrado, no creado" no significa que Cristo tuvo un comienzo. Al contrario, afirma que el Hijo comparte eternamente la misma naturaleza divina del Padre y que jamás fue una criatura.


Credo Niceno
Credo Niceno

¿Por qué muchos consideran herética esta postura?

Desde la perspectiva de la teología histórica —ortodoxa, reformada y bautista confesional— la generación eterna no es un detalle secundario, sino la forma en que la Iglesia ha explicado la relación eterna entre el Padre y el Hijo sin dividir la Trinidad ni convertir al Hijo en un ser inferior.


La preocupación no es simplemente semántica. Si se elimina el origen relacional eterno del Hijo, muchos teólogos sostienen que se debilita la doctrina clásica de la Trinidad y se rompe la continuidad con la fe confesada universalmente por la Iglesia.

Por ello, varias voces evangélicas respondieron públicamente señalando que rechazar esta doctrina supone apartarse de la formulación nicena y de la tradición cristiana histórica.



La posición tradicional de la Iglesia

La doctrina clásica puede resumirse en cuatro afirmaciones:

Ortodoxia histórica

Enseñanza

Un solo Dios

Existe un único Dios verdadero.

Tres personas

Padre, Hijo y Espíritu Santo son personas distintas.

Una misma esencia

Los tres poseen plenamente la naturaleza divina.

Generación eterna

El Hijo es eternamente engendrado del Padre, no creado.


Esta confesión fue preservada por figuras como Atanasio, Agustín, Basilio y posteriormente por las confesiones reformadas, incluida la Confesión Bautista de Londres de 1689, que afirma que el Hijo es eternamente engendrado del Padre.


Discernimiento: no todo maestro debe ser seguido ciegamente

Este episodio deja una lección importante para la Iglesia. El hecho de que una persona sea brillante, influyente o haya defendido muchas verdades del cristianismo no significa que todo lo que enseñe deba aceptarse sin examen.

La Escritura nos llama a probar toda enseñanza:

"Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios." (1 Juan 4:1, RVR1960)

Y también:

"Examinadlo todo; retened lo bueno." (1 Tesalonicenses 5:21)

Los bereanos fueron elogiados porque no recibieron automáticamente las palabras del apóstol Pablo, sino que escudriñaban diariamente las Escrituras para comprobar si eran verdaderas (Hechos 17:11). Si eso hicieron con un apóstol, cuánto más debemos hacerlo con cualquier predicador, teólogo o apologista contemporáneo.




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