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El evangelio que muchos predican hoy, pero que Jesús nunca enseñó

En muchos pulpitos el evangelio que se predica esta diluido.
En muchos pulpitos el evangelio que se predica esta diluido.

Vivimos en una época donde la palabra “evangelio” aparece en muchos lugares. Se habla de un evangelio de éxito, de prosperidad, de realización personal, de autoestima, de alcanzar sueños y de conquistar metas. Muchos mensajes prometen una vida más cómoda, menos problemas, más riquezas y una felicidad inmediata.


Sin embargo, la pregunta más importante no es: ¿Qué evangelio atrae más personas?La pregunta que debemos hacernos es:

¿Es este el evangelio que Jesucristo enseñó?

Porque no todo mensaje que usa el nombre de Cristo representa verdaderamente a Cristo.

El apóstol Pablo advirtió a la iglesia:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.”Gálatas 1:6 (RVR1960)

Desde los primeros siglos de la iglesia existió la tentación de modificar el mensaje de Dios para hacerlo más aceptable al ser humano. El problema no es nuevo. El corazón humano siempre ha querido un mensaje donde Dios sea un medio para alcanzar sus deseos, en lugar de un mensaje donde Dios sea el centro y el hombre sea llamado al arrepentimiento y la fe.

1. El evangelio moderno muchas veces presenta a Dios como un medio para alcanzar nuestros sueños

Uno de los mensajes más populares actualmente es la idea de que Dios existe principalmente para mejorar nuestra vida: darnos éxito, salud, estabilidad económica y cumplir nuestros planes.

Este mensaje puede sonar atractivo, pero debemos preguntarnos:

¿Fue este el mensaje de Jesús?

Cuando Cristo llamó a sus discípulos, no les prometió una vida de comodidad. Él dijo:

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”Mateo 16:24 (RVR1960)

Jesús no presentó el discipulado como una herramienta para obtener una mejor versión de nosotros mismos. Lo presentó como una muerte al yo.

Seguir a Cristo significa abandonar el gobierno de nuestro propio corazón para someternos al señorío de Cristo.

El verdadero evangelio no comienza preguntando:

“¿Qué puede hacer Dios por mí?”

Comienza preguntando:

“¿Quién es Dios y qué demanda de mí como su criatura?”

El centro del evangelio no es el bienestar del hombre, sino la gloria de Dios.

2. El evangelio que Jesús enseñó comienza con la gravedad del pecado

Uno de los grandes problemas de muchos mensajes actuales es que hablan mucho de bendición, pero poco del pecado.

Hablan de propósito, pero no de culpa delante de Dios.

Hablan de aceptación, pero no de arrepentimiento.

Pero Jesús comenzó su ministerio con un llamado claro:

“Arrepentíos, y creed en el evangelio.”Marcos 1:15 (RVR1960)

El problema más grande del ser humano no es la falta de éxito, dinero o reconocimiento.

El problema más profundo es que el hombre está separado de Dios por causa del pecado.

La Biblia enseña:

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”Romanos 3:23 (RVR1960)

La humanidad no necesita simplemente motivación; necesita reconciliación con Dios.

No necesitamos solamente mejorar nuestra conducta; necesitamos un corazón nuevo.

No necesitamos solamente consejos para vivir mejor; necesitamos ser rescatados de la condenación.

3. Jesús nunca enseñó que el hombre es bueno; enseñó que necesita ser transformado

Una de las ideas más aceptadas en nuestra cultura es que el problema del hombre está afuera: en la sociedad, en las circunstancias o en la falta de oportunidades.

Pero Jesús enseñó algo diferente.

Él dijo:

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios...”Marcos 7:21 (RVR1960)

Cristo señaló el problema hacia el interior del ser humano.

El corazón necesita ser cambiado por la gracia de Dios.

Por eso Jesús habló de un nuevo nacimiento:

“Os es necesario nacer de nuevo.”Juan 3:7 (RVR1960)

El evangelio no consiste en que una persona simplemente decida vivir mejor.

Consiste en que Dios, por medio de su Espíritu, transforma al pecador y le concede una nueva vida.

4. El verdadero evangelio no promete ausencia de sufrimiento

Otro mensaje común hoy es que si una persona tiene suficiente fe nunca enfrentará dificultades.

Pero Jesús nunca enseñó eso.

De hecho, Él dijo:

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”Juan 16:33 (RVR1960)

Cristo no prometió eliminar todas las pruebas en esta vida. Prometió estar con sus hijos en medio de ellas.

Los primeros cristianos entendieron esta verdad.

Los apóstoles fueron perseguidos, encarcelados y rechazados. Sin embargo, consideraban un privilegio sufrir por Cristo.

El evangelio verdadero no dice:

“Ven a Jesús y tendrás una vida fácil.”

Dice:

“Ven a Jesús porque Él es digno, aunque seguirle implique sacrificio.”


El evangelio es tomar la cruz y seguir el Señor y Salvador
El evangelio es tomar la cruz y seguir el Señor y Salvador

5. El evangelio verdadero tiene como centro la cruz, no al hombre

Muchos mensajes actuales colocan al ser humano en el centro:

  • Mis sueños.

  • Mis metas.

  • Mi felicidad.

  • Mi propósito.

  • Mi potencial.

Pero el evangelio bíblico coloca a Cristo en el centro.

Pablo declaró:

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.”Gálatas 6:14 (RVR1960)

La cruz revela dos verdades fundamentales:

Primero, muestra la gravedad del pecado.

Si nuestra salvación necesitó la muerte del Hijo de Dios, entonces nuestro pecado no era un problema pequeño.

Segundo, muestra la grandeza de la gracia.

Cristo tomó el lugar de pecadores que no podían salvarse a sí mismos.

Como enseña la Escritura:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”Romanos 5:8 (RVR1960)

La salvación no es una recompensa para quienes logran cambiar.

Es un regalo de gracia para quienes creen en Cristo.




6. Jesús nunca enseñó un cristianismo sin obediencia

Otro evangelio falso presenta la idea de que una persona puede recibir a Cristo como Salvador, pero rechazarlo como Señor.

Sin embargo, Jesús dijo:

“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”Lucas 6:46 (RVR1960)

La verdadera fe produce obediencia.

No somos salvados por nuestras obras, pero una fe verdadera nunca permanece sola.

La gracia que salva también transforma.

El creyente no obedece para comprar la salvación; obedece porque ha sido alcanzado por la gracia de Dios.

7. El evangelio verdadero no busca agradar al mundo, sino reconciliar al hombre con Dios

Uno de los peligros actuales es adaptar el mensaje cristiano para hacerlo más aceptable culturalmente.

Pero Jesús nunca modificó la verdad para ganar aprobación.

Cuando muchos abandonaron sus enseñanzas, Él preguntó a sus discípulos:

“¿Queréis acaso iros también vosotros?”Juan 6:67 (RVR1960)

Pedro respondió:

“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”Juan 6:68 (RVR1960)

El verdadero evangelio puede ser rechazado por el mundo, pero sigue siendo la única esperanza para el pecador.


Volvamos al evangelio que Cristo predicó

La iglesia no necesita inventar un nuevo mensaje para atraer personas.

Necesita volver al mensaje antiguo y poderoso de la Palabra de Dios:

  • Dios es santo.

  • El hombre es pecador.

  • Cristo es el único Salvador.

  • La cruz es suficiente.

  • La gracia es inmerecida.

  • El arrepentimiento es necesario.

  • La fe verdadera produce una vida transformada.

El evangelio que Jesús enseñó no promete que el hombre será exaltado.

Promete algo mucho más grande:

Que pecadores culpables pueden ser reconciliados con un Dios santo por medio de Jesucristo.

Porque el verdadero evangelio no trata principalmente de nosotros encontrando nuestro propósito.

Trata de Dios mostrando su gloria al salvar a un pueblo para sí.

“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”Romanos 11:36 (RVR1960)

 
 
 

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