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Secretario de EE.UU Marco Rubio pide que los países y las familias vuelvan a la fe cristiana, “Herencia sagrada”

  • Foto del escritor: Cielos Abiertos Tu Radio
    Cielos Abiertos Tu Radio
  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura
El secretario de estado Marco Rubio pronunció un discurso que ha llamado a la reflexión sobre la importancia de los valores cristianos como base de la civilización, especialmente en las bases de la fundación de continentes.
El secretario de estado Marco Rubio pronunció un discurso que ha llamado a la reflexión sobre la importancia de los valores cristianos como base de la civilización, especialmente en las bases de la fundación de continentes.

Rubio durante su participación en Conferencia de Seguridad de Munich ha llamado a frenar la “civilización que se desmorona” y a devolver a la familia y a la fe a un lugar central en la sociedad occidental. En su discurso, el mandatario ha defendido que el cristianismo es una base imprescindible de la identidad de Estados Unidos y de Europa, y que esa raíz debe ser protegida frente a corrientes que la minimizan o ignoran.

“Estados Unidos se fundó hace 250 años, pero sus raíces se remontan a este continente mucho antes. El hombre que se asentó y construyó la nación que me vio nacer llegó a nuestras costas trayendo consigo los recuerdos, las tradiciones y la fe cristiana de sus antepasados ​​como una herencia sagrada, un vínculo inquebrantable entre el viejo mundo y el nuevo”, explicó, señalando que Estados Unidos y Europa son “parte de una misma civilización: la civilización occidental”.

Señaló que “los hombres que construyeron mi país tomaron la fe cristiana de sus ancestros como una herencia sagrada” y que esa herencia es un “vínculo indestructible entre el Viejo y el Nuevo Mundo”.

En ese sentido, ha insistido en que la fe no es solo un asunto privado, sino una columna vertebral de la civilización occidental, que debe ser reconocida y defendida en la esfera pública. “La civilización que se desmorona” se ha convertido así en una expresión que resume su advertencia sobre el riesgo de perder raíces morales y espirituales que, sostuvieron la libertad y la estabilidad de Occidente.

Este discurso es un recordatorio de que la fe en Jesucristo no es secundaria, sino fundamental para la vida individual y comunitaria. La Biblia enseña que “si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1), lo que nos deja en claro que la sabiduría y la dirección de Dios son necesarias para construir familias, naciones y civilizaciones saludables. Cuidar la fe y la familia no es solo una estrategia política, sino una respuesta a Dios que nos llama a vivir en obediencia, amor y servicio hacia los demás.​

Preservar el legado cristiano, entonces, comienza no en los grandes discursos, sino en el corazón de cada persona que decide seguir a Cristo y testificarlo con su vida, “Guárdame, oh Dios, porque en ti me refugio” (Salmo 16:1).


 
 
 

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