China detiene a 11 cristianos ancianos durante una reunión de lectura bíblica: la fe que no puede ser silenciada

Once creyentes, la mayoría mayores de 60 años y varios con enfermedades crónicas, fueron arrestados en Chengdu mientras participaban en una pacífica reunión de lectura. El caso vuelve a poner en evidencia la presión que enfrentan las iglesias domésticas en China
En una pequeña casa de té del distrito de Wuhou, en Chengdu, no había manifestaciones, disturbios ni actividades violentas. Había once cristianos sentados alrededor de una mesa, leyendo y conversando sobre las Escrituras. La mayoría eran adultos mayores; algunos superaban los 70 años y varios enfrentaban delicados problemas de salud. Sin embargo, aquella tarde del 11 de septiembre, la reunión terminó con todos ellos siendo trasladados por la policía.
El incidente ha generado preocupación entre organizaciones que monitorean la libertad religiosa en China y vuelve a centrar la atención sobre la situación de las iglesias domésticas, congregaciones protestantes que deciden reunirse fuera de las estructuras religiosas controladas por el Estado.
Más allá de los aspectos legales del caso, la historia plantea una pregunta profundamente espiritual: ¿qué sostiene la fe de creyentes que continúan reuniéndose para leer la Palabra aun cuando saben que podrían ser detenidos?
Una reunión de lectura que terminó en arresto
Según los reportes difundidos por la congregación Enci Fellowship, el operativo ocurrió aproximadamente a las 3:00 de la tarde en el distrito de Wuhou, perteneciente a la provincia china de Sichuan. Los once asistentes participaban en una reunión de lectura cuando agentes de la comisaría de Hongpailou irrumpieron en el lugar y trasladaron a todos los presentes a una estación policial.

De acuerdo con la información disponible, no se trataba de una actividad pública ni de una concentración masiva. Era un encuentro privado en una casa de té, organizado por miembros de Enci Fellowship, un grupo relacionado con Early Rain Covenant Church, una de las iglesias domésticas más conocidas de China.
La preocupación aumentó rápidamente debido al perfil de los detenidos. Varios eran personas de edad avanzada y algunos padecían enfermedades crónicas que requerían atención médica constante.
Lee tambien Familia somalí enfrenta pena de muerte por su fe en Jesús y se ve obligada a huir de su hogar
El caso del anciano He Futao
Entre los detenidos se encontraba He Futao, de 73 años, cuya condición médica despertó especial alarma entre familiares y miembros de la iglesia. Según la congregación, He había sido sometido previamente a una cirugía para extirpar un pulmón afectado por cáncer y recientemente había sufrido un desmayo que requirió atención de emergencia.
Durante varias horas, los familiares permanecieron frente a la estación policial sin recibir información clara sobre el estado de los arrestados. Cerca de la medianoche, la llegada de una ambulancia hizo temer que alguno de ellos hubiera sufrido una emergencia médica. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente el motivo de la presencia del vehículo sanitario.
En medio de temperaturas cercanas a los 15 °C, miembros de la congregación lograron obtener permiso para entregar prendas de abrigo a los detenidos, un gesto sencillo que reflejó el cuidado mutuo de la comunidad cristiana incluso en circunstancias de incertidumbre.

Dos creyentes permanecieron bajo custodia
A la mañana siguiente, nueve de los once cristianos fueron liberados. Sin embargo, dos miembros de la iglesia continuaron detenidos: el anciano Wu Wuqing y Shen Xiaoqing.
Según las notificaciones policiales entregadas a sus familias, ambos fueron acusados de “organizar ilegalmente actividades de proselitismo”, una figura administrativa utilizada en diversos casos relacionados con reuniones religiosas no autorizadas. Como consecuencia, recibieron diez días de detención administrativa. Además, Wu fue multado con 500 yuanes y Shen con 300 yuanes.
La organización ChinaAid, que documenta casos de persecución religiosa en China, denunció públicamente el arresto y afirmó que la detención de personas mayores durante una reunión pacífica forma parte de una ofensiva más amplia contra la libertad religiosa. Al momento de publicarse los reportes, la Oficina de Seguridad Pública de Wuhou y la comisaría de Hongpailou no habían emitido una respuesta pública sobre las acusaciones.
NoticiasCaracol
¿Quiénes son las iglesias domésticas en China?
Para comprender la importancia de este caso, es necesario conocer el contexto religioso del país.
En China existen iglesias protestantes registradas oficialmente bajo organismos aprobados por el Estado. Paralelamente, miles de congregaciones deciden reunirse de manera independiente en hogares, apartamentos, oficinas o pequeños locales. Estas comunidades son conocidas como iglesias domésticas y sostienen que la autoridad suprema de la Iglesia pertenece a Cristo y a su Palabra, no al control gubernamental.
Una de las más conocidas es Early Rain Covenant Church, fundada en Chengdu por el pastor Wang Yi. Desde hace años, esta congregación ha sido objeto de vigilancia, registros policiales y múltiples detenciones de sus miembros.
Aunque muchas de estas reuniones son pacíficas y de carácter estrictamente religioso, sus líderes afirman que enfrentan restricciones debido a su decisión de operar fuera de las estructuras oficiales.
Una presión que viene desde 2018
El operativo contra los once ancianos no aparece como un hecho aislado. La presión sobre Early Rain Covenant Church se remonta a diciembre de 2018, cuando decenas de miembros fueron arrestados durante una amplia operación policial.
Un año después, en diciembre de 2019, su pastor fundador Wang Yi fue condenado a nueve años de prisión bajo los cargos de “incitar a la subversión del poder del Estado” y realizar “operaciones comerciales ilegales”, según las autoridades chinas. Diversas organizaciones internacionales de derechos humanos han seguido de cerca su caso desde entonces.
A pesar de esas circunstancias, la congregación ha continuado reuniéndose en grupos pequeños y manteniendo actividades de enseñanza bíblica, discipulado y oración.
Lee tambien Arabia Saudita sigue estando entre los lugares más difíciles para que los cristianos practiquen su fe.
Cuando la Palabra vale más que la comodidad
Para muchos creyentes occidentales resulta difícil imaginar que una simple reunión de lectura bíblica pueda terminar en una detención. Sin embargo, la historia de la Iglesia demuestra que el pueblo de Dios ha florecido precisamente en medio de la oposición.
Los once cristianos arrestados no eran jóvenes activistas ni figuras públicas. Eran hombres y mujeres mayores que escogieron reunirse para leer las Escrituras. Esa imagen recuerda que la fidelidad cristiana no siempre se expresa en grandes escenarios, sino en la perseverancia cotidiana de quienes aman la Palabra de Dios.
El apóstol Pedro escribió a creyentes dispersos que también enfrentaban rechazo social y persecución. Sus palabras conservan una extraordinaria actualidad:
“Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois; por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis.” 1 Pedro 3:14 (RVR1960)
La esperanza cristiana nunca ha dependido de circunstancias favorables, sino de la soberanía de Cristo sobre su Iglesia.
La libertad religiosa sigue siendo un desafío global
El caso de Chengdu también invita a recordar que la persecución contra los cristianos adopta diferentes formas alrededor del mundo. En algunos lugares se manifiesta mediante violencia extrema; en otros, mediante restricciones administrativas, vigilancia constante, multas o detenciones relacionadas con actividades religiosas consideradas ilegales.
Organizaciones dedicadas al monitoreo de la libertad religiosa sostienen que numerosos creyentes continúan reuniéndose en viviendas particulares precisamente porque desean conservar su independencia doctrinal y organizativa. Las autoridades chinas, por su parte, han defendido en distintos contextos la regulación de las actividades religiosas mediante el marco legal vigente.
Esta realidad exige prudencia al informar, pero también compasión hacia quienes sufren por causa de su fe.
Una reflexión para la Iglesia de hoy
Existe una profunda ironía en esta noticia. Mientras en muchas partes del mundo los creyentes tienen acceso a múltiples Biblias, iglesias abiertas y libertad para congregarse, once ancianos en China arriesgaron su tranquilidad simplemente para leer las Escrituras juntos.
Su testimonio no debe producir un sentimiento de superioridad ni de indignación pasajera, sino una pregunta personal: ¿valoramos realmente los medios de gracia que Dios nos ha concedido?
La iglesia primitiva entendía que la comunión, la enseñanza apostólica y la oración eran esenciales para la vida cristiana. Hoy, cuando la comodidad puede convertirse fácilmente en un sustituto del compromiso espiritual, historias como esta recuerdan que la Palabra de Dios sigue siendo un tesoro por el cual muchos creyentes están dispuestos a sufrir.
El escritor de Hebreos exhorta:
“Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.” Hebreos 13:3 (RVR1960)
Esa exhortación no llama únicamente a conocer noticias de persecución, sino a responder con oración, solidaridad y una renovada gratitud por la libertad de adorar a Cristo donde Dios la ha concedido.






Comentarios